

En Occicafé, muchas de las manos que recolectan, seleccionan y lideran procesos clave son manos de mujeres. Ellas no solo cultivan café: cultivan autonomía, liderazgo y nuevas oportunidades para sus familias.

Hay historias como la de doña Mariela, quien convirtió un pequeño lote heredado en un proyecto de vida; o la de Yuliana, una joven productora que decidió quedarse en su territorio para demostrar que el campo también es un espacio de innovación.
El rol femenino en la caficultura hoy es motor de cambio. Su presencia transforma la mirada sobre el territorio y fortalece la calidad del producto: más orden, más control, más detalle, más corazón.

Cada taza de Occicafé que llega al consumidor final tiene algo de ellas: la fuerza, la resiliencia y la capacidad de florecer incluso en los desafíos.
